Primero, hablemos de la proteína
La proteína es uno de los tres macronutrientes que tu cuerpo necesita todos los días. Cumple funciones que ningún otro puede reemplazar: es la materia prima con la que tu cuerpo repara células, mantiene los músculos, produce enzimas y sostiene tu sistema inmune. Como referencia general, las guías de salud sugieren alrededor de 0,8 gramos por cada kilo de peso al día para un adulto sano. Y hay un punto interesante: el desayuno y las colaciones suelen ser donde más falta proteína.
Por qué la proteína en el desayuno cambia tu día
La proteína ayuda a mantenerte satisfecho por más tiempo. Un desayuno con buena carga de proteína te sostiene hasta el almuerzo sin ese bajón ni las ganas de picar algo dulce a media mañana. Una granola que combina avena, frutos secos y semillas aporta energía de buena calidad más una dosis de proteína vegetal y fibra que trabajan juntas para ese efecto.
5 formas de comer tu granola
Más allá del yogur, estas son maneras simples de sumar granola a distintos momentos del día: sobre yogur natural con fruta fresca; con rodajas de plátano y una cucharada de mantequilla de maní; espolvoreada sobre un batido de fruta; como snack a media tarde en lugar de galletas; o sobre avena caliente en los días fríos.
La calidad importa
No todas las granolas son iguales. Muchas de supermercado esconden azúcares añadidos que le quitan lo bueno. Cuando eliges una granola artesanal, hecha con ingredientes reales y endulzada con miel en lugar de azúcar refinada, eliges un alimento que suma. Eso es lo que buscamos en cada tanda que horneamos en Amanda.

