Nuestra historia
Amanda Bakery empezó donde empiezan casi todas las cosas buenas: en una cocina de casa, en Buin, haciendo postres para la familia y después para los vecinos que preguntaban si podían encargar uno.
De ahí nació la idea de hacerlo bien hecho: los mismos postres de siempre, pero pensados hasta el último detalle. El pote de cartón para llevarlos sin plato. Las porciones individuales, porque un buen postre no necesita ser una torta entera. Y la granola, que salió de querer un desayuno de verdad, sin azúcar refinada, con avena, semillas, nueces y miel.
Todo se elabora artesanalmente, cuya línea de producción se planifica para que la receta sea igual en tiempos de cocción e ingredientes, esto significa que lo que recibes tenga un aroma y sabor único.
Desde nuestro rincón de Buin, queremos llegar a tu mesa. Ser esa nueva opción para tus tardes en familia, el detalle dulce que convierte un encuentro cualquiera en un momento para recordar. Porque los recuerdos más lindos casi siempre nacen ahí: preparando algo para quienes queremos, o compartiéndolo con quienes hacen especial el momento.
Lo dulce, bien hecho.
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